Archivo del autor: Fátima Cervantes

Formas de ayudar a tu hij@ a ser organizad@

Utiliza la estrategia de la economía de fichas

Mantén una agenda familiar. Todas las actividades de la familia deben estar anotadas en una agenda. Esta agenda debe estar en un lugar accesible para que cada niño se sienta alentado a anotar sus propias actividades y a fijarse en ella antes de hacer planes.

Usa listas. Aunque sean muy simples, del estilo de “Cosas para hacer antes de ir a dormir”, el crear las listas entre todos desarrollará en tu hijo la habilidad de organizar su tiempo y de priorizar sus actividades.

Impónles responsabilidades que requieran categorizar y clasificar. Hacer las compras, guardar la vajilla, ordenar su armario, armar un álbum de fotos, etc.

Acostúmbralos a prepararse la noche anterior. Ayúdalos a crear el hábito de preparar su ropa y los útiles escolares que necesitarán al día siguiente.

Usa organizadores de armarios y recipientes específicos. Si hay un lugar para cada cosa, tu hijo tendrá menos problemas para encontrar sus cosas y mantenerlas ordenadas. Todos los días debe dedicar un rato al orden

Regálale una agenda. El tener su propio planificador incentivará a tu hijo a crear un horario y una rutina. Además le enseñará que su tiempo es valioso. Enséñale a coordinar su agenda con la agenda familiar diariamente para evitar conflictos.

Ayúdale a organizar su trabajo escolar. Asegúrate que tu hijo tenga todo el material que necesita para la escuela y todos los papeles organizados por asignatura en carpetas separadas. Revisa su bolso diariamente.

Establece una rutina para sus tareas escolares. Destina un horario y un lugar para la realización de la tarea. El horario debe ser siempre el mismo dentro de lo posible, y si no tiene tareas que hacer puede leer un libro o realizar alguna otra actividad “tranquila” en ese lugar.

Cocinen juntos. Cocinar enseña a medir, a seguir indicaciones, a clasificar ingredientes y manejar el tiempo. Permite que tu hijo participe en la planificación del menú semanal, y en la confección de una lista de compras.

Incentívalo a coleccionar algo. Ya sean estampillas, rocas, monedas o cualquier otra cosa, una colección le enseñará a organizar, seleccionar y clasificar.

Vía

Personas con alta/baja autoestima

Clemes (1994) se refirie a la autoestima como parte efectiva del autoconcepto*, y opina que es el punto de partida para el desarrollo positivo de las relaciones humanas, del aprendizaje, de la creatividad y de la responsabilidad personal.

Es el “aglutinante” que liga la personalidad del hombre y conforma una estructura positiva, homogénea y eficaz.

Siempre será la autoestima la que determine hasta qué punto podrá el hombre utilizar sus recursos personales y las posibilidades con las que ha nacido, sea cual fuere la etapa de desarrollo en que se encuentre.

Los rasgos distintivos de una persona con autoestima pudieran ser:

– Estar orgulloso de sus logros.

– Actuar con independencia.

– Asumir responsabilidades.

– Aceptar las frustraciones.

– Estar siempre dispuesto a la acción.

– Afrontar nuevos retos.

– Sentirse capaz de influir en otros.

– Mostrar amplitud de emociones y sentimientos.

Por el contrario, una persona con baja autoestima:

– Evitará situaciones que le provoquen ansiedad.

– Despreciará sus dotes naturales.

– No tendrá una idea clara de sus posibilidades.

– Sentirá que los demás no le valoran.

– Echará la culpa de todo lo que le ocurre a los demás.

– Se dejará influir por los demás con demasiada facilidad.

– Se pondrá a la defensiva y se frustrará fácilmente.

– Tendrá estrechez y rigidez de emociones y sentimientos.

– Se sentirá impotente.

*Recordemos que mejorar nuestro autoconcepto o autoimagen, es mejorar la representación que la persona tiene de sí misma. Son las creencias que cada persona tiene sobre sus características : a nivel físico, psicológico, intelectual, social, afectiva.

En cada persona podemos encontrar tres personas:

1.- La que creemos que somos =autoconcepto: Una parte importante de la autoestima: Es el concepto que tenemos de nosotros mismos.

  • ¿De qué depende? En nuestro autoconcepto intervienen varios componentes que están interrelacionados entre sí: la variación de uno, afecta a los otros (por ejemplo, si pienso que soy torpe, me siento mal, por tanto hago actividades negativas y no soluciono el problema).
    • Nivel cognitivo – intelectual: constituye las ideas, opiniones, creencias, percepciones y el procesamiento de la información exterior. Basamos nuestro autoconcepto en experiencias pasadas, creencias y convencimiento sobre nuestra persona.
    • Nivel emocional afectivo: es un juicio de valor sobre nuestras cualidades personales. Implica un sentimiento de lo agradable o desagradable que vemos en nosotros.
    • Nivel conductual: es la decisión de actuar, de llevar a la práctica un comportamiento consecuente.

Los factores que determinan el autoconcepto son los siguientes:

    • La actitud o motivación: es la tendencia a reaccionar frente a una situación tras evaluarla positiva o negativa. Es la causa que impulsa a actuar, por tanto, será importante plantearse los porqués de nuestras acciones, para no dejarnos llevar simplemente por la inercia o la ansiedad.
    • El esquema corporal: supone la idea que tenemos de nuestro cuerpo a partir de las sensaciones y estímulos. Esta imagen está muy relacionada e influenciada por las relaciones sociales, las modas, complejos o sentimientos hacia nosotros mismos.*Las aptitudes: son las capacidades que posee una persona para realizar algo adecuadamente (inteligencia, razonamiento, habilidades, etc.).
    • Valoración externa: es la consideración o apreciación que hacen las demás personas sobre nosotros. Son los refuerzos sociales, halagos, contacto físico, expresiones gestuales, reconocimiento social, etc. “

2.- La que los otros creen que somos.
3.- La que somos realmente = autoconocimiento

Problemas alimentarios: bulimia, ansiedad…

Cada día son más los niños y niñas que padecen de bulimia. Investigaciones científicas concluyen que alrededor de los 10 años, las niñas y niños ya tienen noción del cuerpo perfecto o ideal. Esto conlleva a un aumento de probabilidades de padecer algún tipo de trastorno de la alimentación, tal como labulimia infantil. Los niños y niñas que padecen de bulimia, van en aumento. Este tipo de afección solían surgir en la adolescencia, pero desde hace unos años, la edad de aparición de la bulimia ha descendido a niños más pequeños.

La bulimia es un trastorno de la alimentación, que afecta mayoritariamente a mujeres adolescentesde entre 12 a 18 años. Aunque en los últimos años el porcentaje de varones de este mismo grupo etario que padecen esta enfermedad, se ha incrementado.

La bulimia es una enfermedad que se esconde, por ello cuando los padres se percatan de dicha situación es porque ésta, ya ha afectado la salud de quien la padece. Quien padece de esta enfermedad sufre en soledad.

¿Que hay detrás de la bulimia?

La bulimia al igual que la anorexia es una enfermedad en la cual la comida se vuelve una obsesión. Las personas que sufren de esta afección suelen darse fuertes “atracones” de comida para luego vomitar. Sienten culpa y vergüenza por su accionar.

La adolescente bulímica no acepta su cuerpo, aunque no se encuentre en sobrepeso. No se acepta tal cual es y piensa que si no es delgada nadie la aceptará. Para ellas delgadez es sinónimo de aceptación social y por ende, de aceptación personal.

Detrás de la bulimia existen factores genéticos, socioculturales e individuales como baja autoestima, ideales de delgadez, mala resolución de los conflictos, etc. En este punto es importante recalcar que los medios de comunicación tienen mucha importancia, ya que en ocasiones hacen apología de la bulimia o muestran un ideal de belleza que no siempre es saludable. Incluso ha habido casos de fallecimientos de modelos, como consecuencia de anorexia o bulimia.

Existen diferentes causas que pueden desencadenar un trastorno de la alimentación como la bulimia:

• Rechazo social a las personas que padecen obesidad.
• Problemas afectivos.
• Comentarios desfavorables sobre el peso de la niña o niño, que pueden derivar en una baja autoestima.
• Querer parecerse a personas famosas o personajes de moda.
• Obesidad previa.
• Abuso sexual.
• Para ellos, ser delgado es sinónimo de ser aceptado en todos los ámbitos, tanto social, escolar y hasta familiar.

Estas alteraciones coinciden con el período prepuberal y de la pubertad propiamente dicha, en el cual se produce una transformación física, psíquica y emocional. En esta etapa los niños y niñas se encuentran más vulnerables.

La bulimia se caracteriza por ser una enfermedad cuyo objetivo es lograr reducir la ingesta calórica por dos mecanismos diferentes:

• Tipo purgante: Por inducción del vómito y abuso de laxantes.

• Tipo no purgante: Ponen en práctica otros tipos de comportamientos, tales como ejercicio físico excesivo, largos períodos de ayuno, combinado con atracones de comidas, etc.

Sus principales características son:

  • Presencia de atracones, generalmente en un tiempo inferior a 2 horas y con la sensación de pérdida de control. Suele hacerse a escondidas y de forma disimulada, avergonzándose de su conducta.
  • Conductas inapropiadas para evitar ganar peso: vómito, ejercicio físico intenso, diuréticos, …
  • Exagerada dependencia de la autoestima respecto a la percepción que la persona tiene sobre su físico.
  • Para poder diagnosticar bulimia nerviosa, los atracones y las conductas compensatorias inapropiadas han de ocurrir , como media, al menos dos veces por semana durante un periodo de tres meses.

¿Cómo prevenir la bulimia?

Es importante tener presente que, la prevención es la herramienta más importante que los padrestienen ante la posibilidad de la aparición de un trastorno de la alimentación como la bulimia. La mejor prevención es la información y la comunicación familiar. Los adolescentes son muy vulnerables, por ello la familia juega un rol importante en esta etapa de su vida. Si tu hij@ tiene sobrepeso o es obeso, o siente preocupación por este tema, ayúdale, acompáñalo en su dieta, forma parte de ella. De esta forma se sentirá contenido. Levanta su autoestima y hazle notar que él vale por lo que es, no por su aspecto físico. Recuerda consultar a tu médico ante cualquier duda o inquietud.

Para poner en práctica las medidas preventivas es necesaria la participación de toda la familia, y todo el equipo interdisciplinario de salud. Para ello la familia debe estar atenta a las conductas no habituales que tenga la adolescente, como por ejemplo:

• Retirarse habitualmente de la mesa para ir al baño.
• No querer compartir la comida familiar en determinadas ocasiones.
• Realizar ejercicios físicos en forma extrema.
• Ocultar comida.
• Levantarse por la noche para comer, entre otras.

En cuanto a los profesionales de la salud, deben estar atentos a determinados parámetros de sangre como el potasio, sodio, hepatograma, glóbulos rojos, etc; como así también, la relación peso/edad y peso/talla.

Es importante tener presente que si dentro de una familia, la mayoría de sus integrantes son obesos o tienen sobrepeso, la probabilidad de que un adolescente miembro de esa familia padezca de obesidad es alta, por ello una de las formas de evitar trastornos de la alimentación, tales como la bulimia, es tratar la obesidad familiar. El acompañamiento familiar en la realización de un plan de alimentación supervisado por un médico, reduce la posibilidad de que la o el joven padezca bulimia.

La intervención temprana de la familia, ayuda a evitar las complicaciones derivadas de la bulimia, que no sólo afecta a ese niño/a, sino a toda la familia que la rodea.

Hay que tener en cuenta que entre los trastornos de la alimentación, además de la anorexia y la bulimia, recientemente se ha vuelto a hablar de un trastorno alimentario, que puede conducir a la obesidad, denominado Síndrome de comedores nocturnos. Este síndrome esta íntimamente relacionado con la reducción de la actividad diaria y el comportamiento alimentario en pacientes obesos, que no lograban perder peso, aún estando bajo tratamiento dietético.

Características de Síndrome de comedores nocturnos:

• Anorexia matutina: Estos pacientes no desayunan y no consumen alimentos durante la mañana.
• Hiperfagia nocturna: Consumen grandes cantidades de alimentos durante la noche, generalmente se consume alrededor de 35% del total de calorías diarias, durante la noche.
• Insomnio: Estas personas padecen de insomnio o sufren de interrupciones frecuentes.
• Este tipo de pacientes consumen los alimentos como un antidepresivo o ansiolítico que mitiga la depresión o la ansiedad.
• Este trastorno de alimentación denominado Síndrome de comedores nocturnos, afecta al 1.5% de la población, siendo las mujeres las más afectadas.

Causas
• Aislamiento socio emocional.
• Estrés.
• Conflictos familiares.
• Baja autoestima.
• Ansiedad.
• Depresión.

La diferencia entre el Síndrome de comedores nocturnos y otros trastornos de la alimentación y obesidad:

• La frecuencia y cantidad de alimentos ingeridos.
• Se consume menos calorías que los que padecen bulimia.

¿Cómo tratar el Síndrome de comedores nocturnos?

Este al igual que los demás trastornos de la alimentación, deben tratarse en forma interdisciplinaria, para poder abordar todos los aspectos de la problemática y lograr resultados efectivos que se mantengan a largo plazo.

La ansiedad por la comida es una situación recurrente en muchísimas personas, la necesidad decomer algo dulce, especialmente de noche, les permite sentirse mejor, aunque sólo sea por un momento. Tras esto, sobreviene la culpa y más ansiedad, convirtiéndose en un círculo nocivo, difícil de controlar.

La adicción por los alimentos dulces está íntimamente relacionada con la ansiedad y ésta a su vez conestados de estrés, depresión y/o tristeza. Si bien esto se presenta durante todo el día, en la noche se acentúa. Cuando consumes dulces, sobreviene un efecto anímico positivo (debido a un proceso metabólico relacionado con la glucosa), por este motivo sientes la necesidad de comer alimentos dulces.

Trucos para comedores compulsivos nocturnos

• Se ha comprobado que las vitaminas y minerales pueden controlar el estrés y la ansiedad, por eso es necesario llevar adelante una dieta sana y equilibrada en la cual se incluya vegetales, frutas frescas, cereales integrales, lácteos y carnes bajas en grasas.
• Reemplazar los dulces por frutas.
• Evitar la compra de alimentos ricos en azúcares y grasas. Si no los tienes en tu hogar, no los podrás comer durante la noche.
• Evitar el picoteo entre comidas, pero si no puedes hacerlo ten a mano frutas, frutas secas, semillasquesos bajos en grasas (los quesos poseen una sustancia similar a las endorfinas, que brindan saciedad y un efecto placentero).
• Beber mucha agua e infusiones que reduzcan esta ansiedad.
• Practicar actividad física. Salir a caminar libera energía y mejora el estado de ánimo.
• Hacer alguna actividad placentera ayuda a bajar los niveles de ansiedad, por eso piensa que te gustaría hacer y llévalo a la práctica.
• Consultar con un especialista si sientes que no puedes controlar la ansiedad. Si quieres manejar esta ansiedad por la comida, estos trucos pueden ayudarte, pero recuerda que en ocasiones es necesario pedir ayuda a un profesional que pueda tratarte de cerca.

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Estrategias para centrar la atención

• Mantener una situación estructurada en la casa, estudiar en su habitación, con horarios constantes y evitando estímulos demasiado llamativos.

• Alejarle de los estímulos que pueden distraer su atención (mesa de estudio con lo imprescindible). Al principio quedarnos con ellos haciendo actividades que requieran un nivel de atención elevado, e ir retirándonos y dejándoles solos cada vez más tiempo.
• Cuando parece que no oye lo que se le dice, sujetarle la cabeza con las manos, mantener la mirada y hablarle con voz suave, sin enfadarse pero firme (utilizar el contacto físico para atraer su atención). Después, pedirle que repita lo que se le ha dicho y si no lo recuerda, volver a repetirle el mensaje de la misma manera.

Autoinstrucciones
Los niños con TDAH requieren ser instruidos en mediadores verbales (pensamientos en forma de frases para hablarse a sí mismo) para que utilicen su lenguaje verbal con el objeto de que regulen su conducta.

Ver estrategias para controlar la hiperactividad y la impulsividad.

Estrategias para controlar la impulsividad

¿Cuándo es impulsiva una conducta?
• Cuando se realiza sin tener en cuenta las consecuencias de la conducta.
• Cuando se realiza algo que va a provocar un resultado negativo.
• Cuando la conducta no tiene un objetivo claramente determinado para el que la lleva a cabo.

No es conducta impulsiva aquella que se realiza para llamar la atención o establecer una lucha de poder o algún beneficio material.

Indicaciones para modificar una conducta impulsiva:

1. Proporcionar normas para que el niño sepa en cada momento qué debe hacer y qué no debe hacer. Las instrucciones deben ser:

• Claras y específicas.
• Comprensibles (lenguaje adaptado al niño y haciendo uso de términos concretos).
• No deben entrar en contradicción unas con otras.
• Cortas.
• Deber ser en un número reducido (si se proporcionan muchas instrucciones, el niño necesitará más tiempo, recursos, etc., para poder seguirlas).
• Deben darse de una en una y espaciadas en el tiempo.
• No deben acompañarse de contacto físico instigador.

2. Cuando se va a un lugar en el que hay muchas personas, es conveniente darle algunas pautas breves, claras y concretas de comportamiento. Si se pone nervioso en un lugar público por el exceso de estimulación, llevarle a un lugar tranquilo, a ser posible donde no haya otras personas, y dejar que se calme. Reforzar su esfuerzo y hacerle ver que es capaz de seguir las reglas.

3. Comunicarle con suficiente antelación cualquier cambio de rutina. El objetivo es que el niño, en un entorno con muchos estímulos, algunos desordenados, otros deseados, otros rechazables, etc., lleve a cabo sus obligaciones intentando que aprenda a seguir instrucciones, demorar la gratificación e inhibir el primer impulso.
Técnica de la tortuga
Es un método eficaz para el autocontrol de la conducta impulsiva (sobre todo en el aula) y se revela como una técnica útil en situaciones de descontrol por carga emocional.

Ver estrategias para controlar la atención y la hiperactividad.

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Estrategias para la hiperactividad

Estas tareas mantienen al niño ocupado en una actividad no disruptiva y motivante. El objetivo final es el fomento del autocontrol.

Son juegos, actividades, etc., de índole lúdica, que aportan un marco de aprendizaje adecuado. Suelen introducirse en terapias grupales, pero pueden practicarse también en casa.

• Jugar al «pollito inglés»: Se trata de un juego popular para el entrenamiento de la regulación verbal del acto motor.
• Jugar a buscar palabras que empiezan por…
• Mirarse en el espejo.
• Hacer puzzles.
• Buscar semejanzas y diferencias entre dibujos.
• Juegos de construcciones.
• Laberintos.
• Localizar errores en ilustraciones.

La utilización de estas estrategias requiere tener en cuenta las necesidades de los niños con TDAH:
• Tienen una mayor necesidad de búsqueda de novedad.
• Su interés suele centrarse en lo inmediato, en el «aquí y ahora».
• Suelen preferir realizar frecuente actividad física.
• Necesitan ayuda para concentrarse.
• Requieren un ambiente estructurado.
• Suelen requerir más tiempo para realizar las tareas escolares.
• Suelen precisar información abundante e inmediata sobre lo que hacen.

Para ello:
• Asigne períodos de trabajo cortos.
• Establezca metas a corto plazo.
• A veces requieren que se les repita el mensaje utilizando nuevas palabras o dándoles alguna señal o dibujo (no es útil decirles «ya te lo he dicho»).
• Estimule los pequeños progresos.
• Enumere las instrucciones de una en una.
• Cuando se haya bloqueado en la resolución de una dificultad, dele opciones para solucionar el problema.
• Involúcrelo en actividades de grupo; mejorará su autocontrol y reforzará su autoestima.

Ver estrategias para controlar la impulsividad y centrar la atención.

Vivir con el TDAH

 

El tratamiento del TDAH tiene carácter multimodal, combinando la intervención farmacológica, psicológica y el apoyo pedagógico. También se ha demostrado en los estudios presentados la eficacia de este tratamiento en los adultos afectados, con las adaptaciones correspondientes a su situación.

Acceso al tratamiento

El precio de los fármacos, el tratamiento psicoterapéutico y el psicopedagógico, indicados en el tratamiento del TDAH, está teniendo como consecuencia que muchas personas diagnosticadas no puedan acceder al tratamiento. La situación es especialmente grave en el momento económico actual que está provocando que las familias más desfavorecidas y necesitadas estén suspendiendo y no puedan acceder a su tratamiento. Es imprescindible que las Administraciones Públicas den una respuesta urgente a esta situación. Específicamente y para su inmediata adopción, dado su carácter normativo, se solicita, con base en el carácter crónico del TDAH y por estricto sentido de justicia, la inclusión de los fármacos indicados en el tratamiento del TDAH en el grupo de aportación reducida de los beneficiarios.

Riesgos en adolescencia y adultos

Se pone de manifiesto la evidencia de que una ausencia de diagnóstico y tratamiento adecuados en la infancia, sitúa a las personas afectadas ante consecuencias graves en la adolescencia y edad adulta, tales como fracaso y abandono escolar y desarrollo de otros trastornos como el abuso de sustancias y trastornos de conducta que pueden llevar, en los casos más graves, a la comisión de infracciones penales. Para prevenir la aparición de estas consecuencias tan graves personal y socialmente se requiere que el diagnóstico se realice en el momento más temprano posible y que se garantice el derecho al tratamiento adecuado.

Comparativa de SÍNTOMAS entre niños y ADULTO con TDAH (Moraga, 2008)

SÍNTOMAS DE INATENCIÓN DSM-IV EN EL NIÑO
1. Tiene dificultades para sostener la atención.
2. Es olvidadizo y se distrae con facilidad.
3. Le cuesta continuar lo que ha empezado.
4. Es desorganizado.
5. Pierde cosas.
6. No escucha.

SÍNTOMAS DE INATENCIÓN EN EL ADULTO
1. Tiene dificultades para sostener la atención.
2. Es olvidadizo y se distrae con facilidad.
3. Mala concentración.
4. Maneja y organiza mal el tiempo.
5. No sabe dónde ha colocado las cosas.
6. Tiene dificultades para acabar las tareas.

SÍNTOMAS DE HIPERACTIVIDAD DSM-IV EN EL NIÑO
1. Se revuelve y está inquieto.
2. Corre o trepa en exceso.
3. No puede estar quieto al jugar o trabajar.
4. Habla en exceso.
5. Parece estar “en marcha”, como si le hubieran dado cuerda.

SÍNTOMAS DE HIPERACTIVIDAD EN EL ADULTO

1. Muestra un sentimiento de inquietud interna.
2. Sentimiento subjetivo de inquietud mientras está sentado.
3. Predilección por los trabajos movidos.
4. Habla en exceso.
5. Se siente acelerado y agobiado.

SÍNTOMAS DE IMPULSIVIDAD DSM-IV EN EL NIÑO
1. Precipita las respuestas.
2. No puede esperar su turno.
3. Se entromete o interrumpe a los otros.

SÍNTOMAS DE IMPULSIVIDAD EN ADULTOS
1. Conduce demasiado rápido
2. Cambia de trabajo de manera impulsiva.
3. Se irritable y encoleriza con facilidad.

Algunos otros síntomas van asociados a la inatención, hiperactividad e impulsividad, pueden incluir:

  • Problemas con el autocontrol y la regulación del comportamiento
  • Pobre memoria funcional. (La memoria temporal que utilizamos para realizar ciertas tareas y resolver determinados problemas en el momento)
  • Escasa persistencia en los esfuerzos hacia las tareas
  • Dificultades con la regulación de las emociones, la motivación y la excitación (cambio brusco de carácter)
  • Inconsistencia mayor que lo normal en la ejecución de las tareas o del trabajo
  • Tardanza crónica y pobre percepción del tiempo
  • Se aburren fácilmente
  • Autoestima empobrecida

Vía>>

Educación de los más capaces

 

Mi problema es que soy vago; ya lo dice mi tutor y mis padres; que soy muy inteligente pero muy vago. En realidad , si yo quisiera, sacaría sobresalientes, pero no los saco porque esto que me hacen estudiar, es una tontería y a mí no me sirve para nada.

Aunque los superdotados mantengan con el tiempo el afán por aprender y realizar múltiples actividades o temas, así como una motivación polifacética, necesitan un ajuste emocional que les clarifique cuáles son sus posibilidades y los haga ser selectivos en sus  intereses.Lo que podía haber hecho en un desarrollo lineal lo ha conseguido a base de dar vueltas y sufrir estrés y fracaso académico repetidas veces.

El superdotado es una persona como otra cualquiera, pero con una serie de características o peculiaridades que le hacen ser un poco “especial”.

  • La hipersensibilidad es una de esas características que tiene desde que era un niñ@ y que lo convierte en un ser muy perceptivo de su entorno más  cercano, lo cual le hace dar más importancia a las cosas, a veces ,de la que tienen y ser susceptibles con las personas; también le hace disfrutar intensamente de las cosas buenas de la vida y sufrir en exceso las malas, de forma que, a veces, puede ver el mundo de manera dicotómica o polar, prescindiendo de los matices intermedios de la gama de los grises.
  • Si tiene buena autoestima, sabrá encajar con humor las críticas pero, si su autoestima no es buena o sufre altibajos, tendrá una baja tolerancia hacia las críticas (incluso siendo éstas constructivas) y hacia la frustración, convirtiéndose en personas muy impacientes y de gratificaciones a corto plazo.
  • Otra característica es el perfeccionismo, beneficioso cuando es moderado y  se encuentra bien canalizado (puede representar una forma de mejora continua) y muy perjudicial llevado a los extremos: las ansias de perfección pueden hacer a un  adulto superdotado muy autoexigente y exigente con los demás y convertirlo en un ser ansioso por no conseguir lo que para él/ella es la “perfección”, lo cual puede llegarle a crear una insatisfacción constante, que se traduce en miedo al ridículoa no caer bien a todo el mundo, a cometer errores, al  qué dirán, minando su autoestima y autoconcepto.
  • Por último, existe un sentimiento de “diferencia” y de “extrañeza” en su forma de ser, ya que pueden ser demasiado vehementes a causa de su intensidad emocional (en la expresión de sus sentimientos, a veces, en los extremos; en sus fuertes expresiones afectivas, sintiéndose confusas  si sus pensamientos no son tomados en serio e intentando enmascarar sus sentimientos) y esto les puede provocar problemas de comunicación a nivel de relaciones sociales, lo cual los puede llegar a hacer infelices.

Los superdotados (excepto aquéllos que son líderes) suelen tener algún problema de habilidades sociales ya que, debido a su particular patrón de personalidad respecto a la autoestima, son más propensos a sentirse poco adaptados o integrados socialmente, aumentando los riesgos de no ser comprendidos por sus compañeros y por los adultos, sintiéndose desplazados al experimentar el sentimiento de ser diferentes.

Existen una serie de factores de riesgo que influyen en la sociabilidad de los superdotados; entre otros, están:

  • Su exceso de crítica y análisis de situaciones: los profesores pueden sentirse amenazados ante esta actitud y sus compañeros desaprobarla
  • Respuestas enérgicas, intentando dominar a los otros más que comprenderlos, lo cual suele provocar reacciones de hostilidad y rechazo por parte de los demás.
  • Su individualidad y búsqueda de libertad, lo cual puede provocarles soledad y aislamiento.

En general,  si el superdotad@ adulto ha conseguido, a lo largo de su historia evolutiva, un desarrollo armónico entre su inteligencia y sus emociones, la problemática desaparece y puede llegar a ser una persona con éxito tanto en sus producciones como en sus emociones, consiguiendo ser feliz.

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Niño autista con mayor IQ que Albert Einstein

La mayor parte de los niños con SA se incorporan a la escolaridad ordinaria. Aunque se haya presentado algún problema en su conducta o haya habido cierta preocupación por su inmadurez social, con frecuencia comienzan Educación Primaria sin un diagnóstico específico.

  • Muchos de los niños con SA muestran motivación por la relación social pero les falta empatía. Carecen de competencia para la reciprocidad social, para hacer amigos y mantenerlos, aunque pueden manifestar un interés obsesivo en un niño, o en un limitado grupo de niños, manteniendo interacciones superficiales con ellos. Sólo saben jugar con otros niños imponiendo sus propias reglas. No se identifican con su grupo social. Con los adultos se relacionan mejor.
  • En el ámbito del lenguaje y la comunicación, continúa el buen desarrollo de los aspectos formales del lenguaje, con fluidez y precisión en su uso, pudiendo aparecer ya a estas edades un vocabulario extenso y sofisticado. Son muy manifiestas la literalidad y las dificultades pragmáticas, con un estilo unilateral, egocéntrico, sin tener en cuenta al interlocutor y, con frecuencia, la locuacidad al hablar de temas relacionados con su interés.
  • Pueden manifestar pequeños problemas de comportamiento tales como comentarios inadecuados y a destiempo, hiperactividad, rigidez en la interpretación de las reglas….
  • Por lo que se refiere a las habilidades académicas, destacan los problemas de atención, organización y planificación, falta de comprensión de conceptos abstractos, dificultades en la generalización, déficit en comprensión lectora, dificultades en escritura, dibujo y educación física (consecuencia esto último de su torpeza motora característica)… Sin embargo la lectura mecánica, la ortografía y, con frecuencia, el cálculo suelen ser buenos. Su punto fuerte en memoria mecánica les permite una gran acumulación de datos sobre temas de su interés. Muchos niños con SA pueden ir muy bien en los primeros grados escolares donde el énfasis se pone en el aprendizaje y práctica de habilidades mecánicas básicas. Mayor dificultad puede presentarse, sin embargo, ya en los últimos años de la educación  primaria, a medida que el énfasis se pone en la aplicación y abstracción de habilidades y conocimiento.

La evolución del niño a lo largo de la escuela primaria es muy distinta de un niño a otro. Las dificultades pueden ser de distinto grado, dependiendo de factores tales como el nivel de inteligencia del niño, su temperamento, la educación recibida, y la presencia o ausencia de problemas asociados (hiperactividad, problemas de atención, ansiedad, problemas de aprendizaje, etc.).

En esta etapa educativa siguen siendo necesarios los apoyos especializados, tanto a la familia como al niño, tanto de educación especial, como de audición y lenguaje, para intervenir fundamentalmente en relación al desarrollo de habilidades sociales y comunicativas, de planificación y organización, así como de comprensión de instrucciones y reglas. Cuando hay problemas asociados, el apoyo debe orientarse también a la superación de los mismos.

Cuadro inicial del Síndrome de Ásperger

El cuadro inicial del Síndrome de Asperger en algunas ocasiones puede ser difícil de distinguir del autismo, lo que sugiere que al evaluar a un niño de 2 o 3 años con autismo y una inteligencia aparentemente normal, no descarte la posibilidad de que más adelante pueda presentar un cuadro más compatible con un diagnóstico de síndrome de Asperger.

  • Algunos niños pueden presentar retraso en el desarrollo temprano del lenguaje, con una rápida aceleración del mismo alrededor de los cuatro años. Contrasta el buen desarrollo de los aspectos formales (vocabulario, fonética, morfosintaxis) con las limitaciones en lenguaje no verbal y la difícil adquisición de lenguaje social y emocional.
  • Aun cuando la marcha aparece generalmente dentro de los límites normales, suelen manifestar una deambulación torpe y dificultad en la coordinación de los movimientos (dificultades para vestirse, para manejar la cuchara y el tenedor, para montar en triciclo, jugar a la pelota…).
  • De forma característica, estos niños manifiestan curiosidad por el ambiente desde edades tempranas y parecen relacionarse de un modo aparentemente normal con sus padres y adultos de su entorno familiar, siendo, a menudo, difícil la interacción con los hermanos.
  • Destaca su pobre imitación y su falta de interés por el juego social. Tienden a un juego repetitivo y en aislamiento.
  • Los problemas suelen hacerse más evidentes al incorporarse al centro de Educación Infantil (al encontrase entre niños de su misma edad), planteando problemas de adaptación al aula con alteraciones conductuales (hiperactividad, falta de atención, agresión, rabietas), una tendencia a evitar interacciones sociales espontáneas o a mostrar habilidades de interacción muy débiles o inapropiadas, problemas para mantener conversaciones sencillas y manifestaciones de rigidez conductual (son perseverantes o repetitivos al conversar, muestran preferencia por las rutinas establecidas, manifiestan dificultades con los cambios y tienden a focalizarse de modo intenso en objetos o sujetos particulares).
  • Estas dificultades contrastan con frecuencia con su buena adquisición de conceptos básicos, su interés por los libros y excelente memoria mecánica, evidentes ya en esta etapa.

En comparación con los que presentan autismo, los niños con SA manifiestan un mayor interés social por los adultos y los demás niños, un lenguaje y una conversación más normales y no suelen ser tan obviamente diferentes de los demás niños, en casi todos los casos.

Para responder a estas dificultades es necesario disponer de apoyo los padres y apoyo para el niño de pedagogía terapéutica dentro del aula destinado a ayudarle a incorporarse a las diferentes rutinas, a aceptar los cambios y a relacionarse con sus compañeros. En esta etapa necesita asimismo apoyo logopédico tanto dentro como fuera del aula con objeto de fomentar el desarrollo de los distintos aspectos del lenguaje, poniendo el énfasis en la comunicación .