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DESCIFRAR INSTRUCCIONES ESCRITAS de CONTENIDO MATEMÁTICO

A partir de los 9 años, el aprendizaje en la autorregulación (organizar y dirigir) de su propio aprendizaje mejorará el rendimiento, consiguiendo:

a. Analizar y organizar visualmente la información de los enunciados matemáticos complejos
i. Evitamos sobrecargar la M.C.P.
ii. Falta de comprensión

b. Identificar la estructura básica que subyace a cada tipo de problema

c. Conciencia de sus estrategias (representación gráfica), aciertos, errores
i. Representación gráfica especialmente recomendable para:
1. Problemas de comprensión verbal
2. Dificultades con la M.C.P.

d. Aprender autorregularse, de forma autónoma, el proceso de SP

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Dislexia y TDAH

Hay niños que hablan pronto y claro. Posteriormente, ya en la edad preadolescente, adolescente y adulta, se observa que una buena parte de los niños hiperactivos hablan de forma atropellada, como si la última sílaba de las palabras fuera casi empujada por la primera sílaba de la palabra siguiente, dando la sensación de que la orden llega antes de que la boca tenga capacidad para pronunciar las palabras. No parece que el problema esté relacionado con la integridad de las áreas de Wernicke y de Broca, sino con problemas de coordinación en los mecanismos emisores del lenguaje y con la ansiedad de los sujetos con TDAH. Lo cierto es que matizan mal el sonido silábico y a veces hay dificultades para entenderles.

Los niños que presentan retraso en la adquisición del lenguaje y en la pronunciación tienen después muchas probabilidades de sufrir dificultades para la lectura y la escritura, habiéndose referido que más de la mitad de estos niños pueden presentar dislexia. Como es lógico, los problemas de pronunciación son más evidentes cuando se enfrentan con una palabra de muchas sílabas, a la que acortan pronunciando la última o un sonido que corresponde a la contracción de varias.

Se piensa que las dificultades para la lectura o dislexia pueden estar ocasionadas o favorecidas por falta de comprensión del texto que lee, por defectos en la visión, o por interrupción o descoordinación cerebral entre lo que piensan o entre la llegada de los estímulos a la corteza parieto-temporo-occipital (área de Wernicke) y la salida de la orden verbal o escrita desde esta zona hasta la corteza motora del lenguaje (área de Broca) del hemisferio dominante. Los problemas para la escritura o disgrafía suelen ir paralelos a los de la lectura o dislexia y tienen la misma base patológica que ésta.

La dislexia debe comenzar a tratarse pronto mediante técnicas específicas para la enseñanza de la lectura, especialmente psicoterapia de apoyo, para tranquilizar a los niños que la padecen y convencerlos del carácter temporal que tiene el trastorno, cuya duración se va a circunscribir generalmente a los primeros años de la escolaridad y no tiene relación con el grado de inteligencia.

Los problemas de cálculo suelen ir paralelos a los de la lectura y escritura, pero reciben menos atención y pasan más desapercibidos y el aprendizaje de lo que es básico durante los primeros años de la escolaridad lo aprenden con las mismas dificultades que el resto de las cosas y, si bien se ven algunos niños que memorizan
mal las tablas de multiplicar, la mayoría lo consigue aunque sea con algo más esfuerzo que otros.

En general los niños con TDAH suelen tener buena memoria y las Matemáticas que se exigen durante los primeros años son de predominio memorístico, constituyendo un serio problema para ellos cuando es preciso razonarlas. Entonces hay que explicárselas, si ello es posible, de forma muy directa y personal, para que lleguen a comprender lo imprescindible, y así poder pasar el curso.

Las dificultades en la adquisición de un lenguaje rico en vocabulario y bien pronunciado, se presentan hasta en las dos terceras partes de los niños con TDAH, esto unido a los problemas para la lectura y escritura, y todo ello, asociado a la falta de atención y a la hiperactividad, que les impide reflexionar un mínimo de tiempo sobre las cosas, hace que los profesores los vean casi siempre «perdidos en el infinito», sin capacidad para centrarse y dando la sensación de que «no están» mentalmente en la clase. Tampoco entienden el que tengan que «rellenar las fichas» y que deben pedirles a sus padres ayuda para hacer los deberes escolares. Por otra parte, su tendencia natural a la inquietud y a la impulsividad les hace levantarse constantemente de su asiento y «moverse a su aire» por cualquier lugar de la clase e incluso molestar a los compañeros de forma directa (pinchándoles, hablándoles cuando deben estar en silencio, etc.), o indirectamente a través de intervenciones extemporáneas con las que intentan llamar la atención.

Hay niños con TDAH que tienen CI «límite» o normal bajo y que andan «muy justos» para pasar los cursos, rozando el fracaso escolar y con problemas con la mayoría de las asignaturas, a los que se saca adelante gracias a su tesón personal y a la comprensión y ayuda de profesores y padres, que después llegan a ser competentes profesionales, artistas u hombres de negocios. Es lógico que las posibilidades de triunfo para los que tengan un CI más alto puedan ser mayores.

El éxito va a depender, más que de su alto o bajo rendimiento, de su posterior dedicación, capacidad de sacrificio e intuición para elegir actividades y temas para los que tienen condiciones intelectuales y no perder la continuidad en el trabajo que cada día le va mostrando cosas nuevas para entusiasmarlo y para obtener frutos o resultados todavía mayores, incluso sin tener un CI elevadísimo.

Paciencia, mucho contacto con otros niños y, por tanto, escolarización normal, apoyo psicológico por parte de la familia, los profesores y los profesionales especializados para corregir los defectos en la lectura, y medicación específica si es necesario para el TDAH, son fundamentales para la corrección de las dificultades para la lectura y para la escritura, así como para la incorporación de los niños con estos trastornos comórbidos, ya resueltos, al grupo de sus compañeros que no los padecen.

LATERALIDAD, modos del pensamiento de los hemisferios cerebrales

La lateralidad se empieza a definir entre los tres y los cinco años y se desarrolla desde los cinco hasta los diez o doce años.
El cerebro está formado por dos hemisferios simétricos. Cada uno de ellos tiene funciones para las cuales está más especializado, pero ambos participan en todas estas funciones, trabajando conjuntamente en todas y cada una de nuestras interpretaciones y respuestas.

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El hemisferio izquierdo, llamado también “simbólico” o “lógico“, es el controlador del lenguaje y del procesamiento secuencial de la información.

El hemisferio derecho, llamado “visual”, “postural” u “holístico“, se encarga de procesar la información córporo-espacial, trabaja con imágenes visuales y controla las funciones holísticas (relativas al todo, que lo considera todo a la vez).

No nacemos diestros o zurdos, si no que nos vamos convirtiendo en tales en nuestra primera infancia, influidos por esa tendencia genética y por el entorno en el que crecemos. 
Sin unas coordenadas bien establecidas, no podríamos orientar los símbolos cuyo significado depende de la forma que tienen y el lugar que ocupan en el espacio y el tiempo, así podrían surgir confusiones entre “23” y “32” ó “SE” y “ES”, por ejemplo. La lateralidad es la función que hace posible que nos orientemos en el espacio y en el tiempo, y por tanto, nos permite entender y manejar los códigos escritos (letras y números).

TIPOS DE DISCALCULIA

Verbal: Dificultad en nombrar nº, cantidades,.


Practognóstica: Dificultad en enumerar, comparar, manipular (reales/imaginarios)


Lexical: Dificultad en la lectura de símbolos


Grafical: Dificultad en la  escritura símbolos matemáticos


Ideognóstica: Dificultad en comprender, hacer operaciones matemáticas


Operacional: Dificultad en la ejecución de operaciones y de cálculo matemático: Conversión,ComprensiónCorrespondencia, Clasificación, Reversibilidad, Seriación,Orden estable, Valor cardinal