Anapana, Meditación guiada para niñ@s de 8 – 12 años

 

meditación niños

 

  • Con este ejercicio quiero enseñarte a sentarte, tan quieto como una rana.
  • Solo tienes que sentarte en algún sitio, con la espalda recta, las piernas estiradas o dobladas y llevar tu atención a ti mismo.
  • Las ranas pueden saltar muy lejos; croar muy fuerte; pero también, pueden estar muy quietas y no hacer nada.

 

  • Al principio, a las ranas también les cuesta estar sentadas tan quietas…Brazos que quieren moverse; piernas que siempre quieren moverse; pero cuanto más a menudo practiques, mejor irá.
  • Y entonces, entonces sientes que es muy agradable no tener que hacer absolutamente nada. Solo sentarte quieto. Tan quieto como puede hacerlo una rana.
  • Si quieres puedes cerrar los ojos o entornarlos, como tu prefieras.
  • Estás sentado igual que la rana. Tan quieto como puedas.
  • Y para estar sentado tan quieto, necesitas estar atento…
  • Atención y tranquilidad.

 

  • Tus piernas quietas; tus brazos están quietos; tus nalgas quietas; incluso tu cabeza está quieta y tranquila.
  • Y al estar tan quieto, quizás te des cuenta, de que siempre hay algo en ti, que se mueve un poquito. Quizás tus ojos, o un dedo, o tus nalgas, que no pueden parar de oscilar de un lado a otro; y ello no tiene nada de malo.
  • No se trata de que no te muevas, se trata de que te des cuenta, de si hay algo que se mueve.
  • ¿Y sabes lo que es siempre, que siempre se mueve, aunque estés así tan quieto?
  • Es la respiración, la respiración en tu vientre.

 

  • Coloca tus manos en tu regazo, y siente como tu vientre, sube y baja, sube y baja una y otra vez.
  • Siguiendo tu respiración, tu vientre sube un poquito y baja un poquito. Un poquito hacia arriba y un poquito hacia abajo. Siéntelo…

 

  • Tener la atención en la respiración te da calma…
  • Igual que la rana sigues quieto. Sentado. Tan quieto como puedes.

 

  • Y llevas tu atención, aún por un momento, a la respiración en tu vientre

 

  • Lo estás haciendo muy bien, exactamente tal y como lo haces.

 

  • Prestar atención a la respiración, te ayuda: si te has caído, si estás muy enfadado, si estás cansado o si quieres tranquilizarte un momento.
  • Quizás mañana tengas otra vez ganas de practicar el estar sentado, tan quieto como una rana. Quién sabe.
  • Y cuando oigas la campanilla, te levantas tranquilamente y sigues haciendo tus cosas cotidianas.
  • Te deseo que hoy lo pases muy bien.

>> Eline Snel

(Las Palabras en cursiva se pueden cambiar por otras más familiares)

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