Publicaciones de la categoría: Déficit de Atención – TDAH

Dislexia y TDAH

Hay niños que hablan pronto y claro. Posteriormente, ya en la edad preadolescente, adolescente y adulta, se observa que una buena parte de los niños hiperactivos hablan de forma atropellada, como si la última sílaba de las palabras fuera casi empujada por la primera sílaba de la palabra siguiente, dando la sensación de que la orden llega antes de que la boca tenga capacidad para pronunciar las palabras. No parece que el problema esté relacionado con la integridad de las áreas de Wernicke y de Broca, sino con problemas de coordinación en los mecanismos emisores del lenguaje y con la ansiedad de los sujetos con TDAH. Lo cierto es que matizan mal el sonido silábico y a veces hay dificultades para entenderles.

Los niños que presentan retraso en la adquisición del lenguaje y en la pronunciación tienen después muchas probabilidades de sufrir dificultades para la lectura y la escritura, habiéndose referido que más de la mitad de estos niños pueden presentar dislexia. Como es lógico, los problemas de pronunciación son más evidentes cuando se enfrentan con una palabra de muchas sílabas, a la que acortan pronunciando la última o un sonido que corresponde a la contracción de varias.

Se piensa que las dificultades para la lectura o dislexia pueden estar ocasionadas o favorecidas por falta de comprensión del texto que lee, por defectos en la visión, o por interrupción o descoordinación cerebral entre lo que piensan o entre la llegada de los estímulos a la corteza parieto-temporo-occipital (área de Wernicke) y la salida de la orden verbal o escrita desde esta zona hasta la corteza motora del lenguaje (área de Broca) del hemisferio dominante. Los problemas para la escritura o disgrafía suelen ir paralelos a los de la lectura o dislexia y tienen la misma base patológica que ésta.

La dislexia debe comenzar a tratarse pronto mediante técnicas específicas para la enseñanza de la lectura, especialmente psicoterapia de apoyo, para tranquilizar a los niños que la padecen y convencerlos del carácter temporal que tiene el trastorno, cuya duración se va a circunscribir generalmente a los primeros años de la escolaridad y no tiene relación con el grado de inteligencia.

Los problemas de cálculo suelen ir paralelos a los de la lectura y escritura, pero reciben menos atención y pasan más desapercibidos y el aprendizaje de lo que es básico durante los primeros años de la escolaridad lo aprenden con las mismas dificultades que el resto de las cosas y, si bien se ven algunos niños que memorizan
mal las tablas de multiplicar, la mayoría lo consigue aunque sea con algo más esfuerzo que otros.

En general los niños con TDAH suelen tener buena memoria y las Matemáticas que se exigen durante los primeros años son de predominio memorístico, constituyendo un serio problema para ellos cuando es preciso razonarlas. Entonces hay que explicárselas, si ello es posible, de forma muy directa y personal, para que lleguen a comprender lo imprescindible, y así poder pasar el curso.

Las dificultades en la adquisición de un lenguaje rico en vocabulario y bien pronunciado, se presentan hasta en las dos terceras partes de los niños con TDAH, esto unido a los problemas para la lectura y escritura, y todo ello, asociado a la falta de atención y a la hiperactividad, que les impide reflexionar un mínimo de tiempo sobre las cosas, hace que los profesores los vean casi siempre «perdidos en el infinito», sin capacidad para centrarse y dando la sensación de que «no están» mentalmente en la clase. Tampoco entienden el que tengan que «rellenar las fichas» y que deben pedirles a sus padres ayuda para hacer los deberes escolares. Por otra parte, su tendencia natural a la inquietud y a la impulsividad les hace levantarse constantemente de su asiento y «moverse a su aire» por cualquier lugar de la clase e incluso molestar a los compañeros de forma directa (pinchándoles, hablándoles cuando deben estar en silencio, etc.), o indirectamente a través de intervenciones extemporáneas con las que intentan llamar la atención.

Hay niños con TDAH que tienen CI «límite» o normal bajo y que andan «muy justos» para pasar los cursos, rozando el fracaso escolar y con problemas con la mayoría de las asignaturas, a los que se saca adelante gracias a su tesón personal y a la comprensión y ayuda de profesores y padres, que después llegan a ser competentes profesionales, artistas u hombres de negocios. Es lógico que las posibilidades de triunfo para los que tengan un CI más alto puedan ser mayores.

El éxito va a depender, más que de su alto o bajo rendimiento, de su posterior dedicación, capacidad de sacrificio e intuición para elegir actividades y temas para los que tienen condiciones intelectuales y no perder la continuidad en el trabajo que cada día le va mostrando cosas nuevas para entusiasmarlo y para obtener frutos o resultados todavía mayores, incluso sin tener un CI elevadísimo.

Paciencia, mucho contacto con otros niños y, por tanto, escolarización normal, apoyo psicológico por parte de la familia, los profesores y los profesionales especializados para corregir los defectos en la lectura, y medicación específica si es necesario para el TDAH, son fundamentales para la corrección de las dificultades para la lectura y para la escritura, así como para la incorporación de los niños con estos trastornos comórbidos, ya resueltos, al grupo de sus compañeros que no los padecen.

TDAH – IMPULSIVIDAD

 Para que l@s niñ@s sean más eficaces en las edades de 9 – 14 años, el Entrenamiento en el Planificación les ayudará a 
o   Reducir la impulsividad
o   Desarrollar estrategias eficaces para la SP
·      El niñ@ impulsivo  procesa la información de forma superficial
o   Procesa la información de forma auditiva o visualmente
§  Vaso  – taza
o   En vez de semánticamente (por significado)
§  Vaso helado – helado
·         El niñ@ impulsivo  tiene que tomar conciencia
o   Utilizar estrategias al realizar la tarea
o   Aprender diferentes estrategias a las que ya sabe
§  Ellos no expresa las estrategias que va a utilizar
§  Si externalizan sus emociones sobre la tarea, pero no le ayudan a optimizar su rendimiento
o   El reflexivo
§  Verbaliza las autoinstrucciones
·         Plantear
·         Organizar
·         Evaluar


·         El niñ@ impulsivo,  en la lectura de enunciados, no los fragmenta
·         No piensan las estrategias que van a utilizar antes de empezar
·         No valoran las posibilidades al tomar la decisión
·         No se paran a autoevaluar los resultados
·         Con resultados negativos, no reflexionan sobre el origen de sus errores
·         Esto lo atribuyen a su escasa capacidad y pierden la confianza
·         Si los resultados son positivos, no se alegran, dependen de la felicitación de los demás
·         Los impulsivos no utilizan el lenguaje de forma eficaz para mediar su proceder
·         Poca flexibilidad cognitiva. 
      
Para mejorar esto se les debe entrenar en el manejo de las: AUTOINSTRUCCIONES, ayudándoles en la realización de las tareas de forma reflexiva y eficaz:
o   Problemas matemáticas
o   Interacción social
o   Búsqueda de diferencias
o   Resúmenes
o   Rompecabezas
o   Laberintos…

Dificultades de Aprendizaje de un niñ@ TDA

Las dificultades más frecuentes en las tareas de lectura son:

  • Omisiones, adiciones, sustituciones…
  • Dificultades delante de algunos grupos consonánticos: pr/tr/bl.
  • Comprensión lectora deficiente
  • Desagrado o rechazo a la lectura
  • Lectura lenta, silabeada o precipitada
Las dificultades más frecuentes en las tareas de escritura son:
  • Unión de palabras, fragmentaciones, adición-omisión-sustitución de letras, repetición de sílabas o palabras…
  • Caligrafía pobre y desorganizada
  • Alto número de errores de ortografía
Las dificultades más frecuentes en las tareas de matemáticas son:
  • Pobre comprensión de los enunciados
  • Dificultad a la hora de identificar la operación que hay que utilizar
  • Dificultad de abstracción de conceptos matemáticos
  • Respuestas impulsivas en el cálculo mental

Entrenamiento de los padres para controlar las conductas del niñ@

           El Déficit de Atención (TDA) provoca en el niño una serie de comportamientos difíciles de controlar por los padres. Esto puede generar en ellos sentimientos de frustración, culpabilidad, estrés, baja autoestima, desconfianza en sus habilidades como padres y educadores, problemas maritales…

Para facilitarles el éxito en su tarea educativa, el programa integral debe incluir técnicas orientadas a aumentar su conocimiento acerca del TDA, y posteriormente, un entrenamiento en el control de las conductas del niñ@, como por ejemplo:

· Marcar a su hijo pocos límites, pero estables, de uno en uno y hasta el final.
· Definir reglas claras de consecuencias.
· Aumentar la disciplina haciendo que el niño sufra las consecuencias de saltarse las normas.
· Aumentar la estructura y el orden de la casa.
· Establecer rutinas estables y predecibles para estructurar el tiempo.
· Eliminar ruidos y distracciones.
· Motivar al niño.
· No consentir las exhibiciones del niño en zonas públicas.
· Premios para ciertos comportamientos.
· Ayudar al niño a terminar una tarea o encargo
· Dividirlo en pasos menores.