Aprender otra vez a caminar es ahora una experiencia estimulante, automotivadora e incluso divertida

Gabarello es un pequeño astronauta cabezón, perdido en un planeta desconocido que quiere volver a casa. También es el protagonista del juego homónimo que se usa para la rehabilitación motriz de niños con lesiones medulares y neurológicas. El jurado del European Innovative Game Award acaba de concederle en Fráncfort (Alemania) el premio al juego más innovador “por convertir una terapia muy dura, como es aprender otra vez a caminar, en una experiencia estimulante, automotivadora e incluso divertida”.

Gabarello es el acrónimo de GAme BAsed REhabiLitation for LOkomat porque ha sido concebido como aplicación para un exoesqueleto con un sistema electromecánico, Lokomat, que favorece la respuesta neurológica y el fortalecimiento muscular en las terapias de rehabilitación medular y neurológica.

El juego ha sido desarrollado por un grupo de investigadores de la Universidad de las Artes de Zúrich, dirigido por Ulrich Götz y Cornelius Müller, en colaboración con el Instituto de Neuropsicología de la Universidad de Zúrich, el Sensory Motor Systems Lab y el Hospital Universitario Infantil, ambos de la ciudad suiza donde está siendo probado antes de entrar en producción.

“Lokomat es una máquina que no hace milagros, pero es una herramienta excelente. El programa es muy duro, largo y monótono, porque implica realizar un esfuerzo muy intenso una hora cada día por un mínimo de ocho semanas. Se ha buscado la forma de hacerlo más llevadero con un sistema de trabajo interactivo, a través de animaciones y realidad virtual”, explica Josep Medina, jefe de Rehabilitación Funcional del Instituto Guttmann, la segunda entidad pública española, tras el Centro Nacional de Parapléjicos de Toledo, que aplicó Lokomat en diversas terapias de recuperación neurológica.

El juego es controlado por la intensidad y la rapidez del movimiento del niño, que dirige las exploraciones del astronauta y le permite recoger objetos y realizar otras tareas. Las interacciones son sencillas, ya que deben tener en cuenta los potenciales traumatismos cerebrales o limitaciones visuales del paciente.

“Hemos usado Lokomat con más de 500 pacientes adultos y unos 80 niños. Sin embargo, el avatar y las reproducciones gráficas habituales no son especialmente acordes a la sensibilidad infantil. En la terapia con niños es muy importante encontrar formas de estimularles y motivarles y el juego puede muy bien contribuir a ello”, dice Medina.

Como la mayoría de los juegos de inmersión, Gabarello activa las funciones cerebrales de resolución de problemas. Los resultados positivos motivan a los pequeños pacientes que, a través de los cambios de color y de velocidad del avatar, tienen inmediata constancia de la respuesta que produce su esfuerzo. “El Lokomat pediátrico es una auténtica maravilla. La respuesta de aptitudes biológicas (biofeedback, en inglés) contribuye a motivar a los niños y facilita el aprendizaje. Además mediante la gráfica el terapeuta controla el movimiento activo del paciente y el pasivo del Lokomat, permitiéndole evaluar cada progreso”, asegura Félix Fernández, director del Instituto de Fisioterapia Ronda de Lugo, que instaló el primer Lokomat en Galicia.

Lokomat fue impulsado por el protagonista de la película Superman, el desaparecido actor Christopher Reeve, que quedó tetrapléjico tras caerse de un caballo. Este aparato de fabricación suiza consiste en un exoesqueleto que, sostenido por un arnés anclado al techo, mueve automáticamente las articulaciones del paciente por una cinta. Lokomat fue creado por Gery Colombo para la compañía de ingeniería médica Hocoma, empresa salida del hospital universitario de Balgrist en Zúrich. Su precio oscila entre 250.000 y 300.000 euros.

Los diferentes niveles del juego, que requieren cambios deliberados en el esfuerzo del paciente, permiten establecer sucesivos objetivos terapéuticos y controlar fácilmente su cumplimiento. “El juego, sobre todo en niños, permite al paciente visualizar más fácil e instintivamente su rendimiento”, asegura Antonio Montoto, responsable de los tratamientos con Lokomat de la unidad de lesiones medulares del Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña. Y concluye: “También resulta más eficaz que las animaciones que utilizamos en la actualidad”.
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